Dos honrados policías bregados en la lucha antiterrorista alertaron a un tal Elosua. Uno le acercó un teléfono móvil y el otro vino a decirle: «¡Agua, agua! ¡La madera!». Fue el caso Faisán. Leer
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Dos honrados policías bregados en la lucha antiterrorista alertaron a un tal Elosua. Uno le acercó un teléfono móvil y el otro vino a decirle: «¡Agua, agua! ¡La madera!». Fue el caso Faisán. Leer
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